En el texto del sociólogo vasco Justo DE LA CUEVA titulado El 27 Vendimiario de Felipe González (2ª parte de su folleto Metamorfosis nazi-fascista del Estado español, ed. del autor, Estella, 1981), en el capítulo titulado La noche del tránsito en que todos los gatos son pardos, figuran los siguientes párrafos que explican la "transición democrática" española:
"Y entonces Franco murió.
Una gran mayoría del bloque de clases dominante entendió que había llegado el momento de hacer lo que era ya neceasario desde hace años: CAMBIAR EL SISTEMA DE DOMINACION. (Esa "gran mayoría" lo era en poder material, en poder económico. En el bloque de clases dominante la mayoría no se establece contando cabezas sino contando pesetas).
Para realizar ese cambio se empezó por un relevo en la hegemonía en el bloque de clases dominante. La oligarquía financiera ligada al capital extranjero sustituyó como fracción hegemónica a la oligarquía financiera tradicional. Expresión de ese relevo de hegemonía fué el relevo en el núcleo gobernante: Suárez sustituyó a Carlos Arias Navarro en julio de 1976 y los "propagandistas" (los hombres de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas) pasaron a ocupar los puestos que otrora ocuparon opusdeístas.
Por supuesto que no se trataba de hacer libres a las clases dominadas. De lo que se trataba era de conseguir DOMINARLAS MEJOR. Más eficazmente. Más de acuerdo con "la altura de los tiempos". Igualándose a EUROPA. Se trataba de cambiar un sistema de dominación ya inservible e ineficaz por otro más adecuado y suficiente. Y ello para que la herramienta renovada del sistema de dominación modernizado permitiera arreglar el problema fundamental para el bloque de clases dominante: el económico, el de recomponer la tasa de ganancia del Capital. Se trataba de cambiar el freno y el bocado ya viejos y gastados por otros nuevos que sirvieran para sacarle eficazmente el jugo al caballo.
Empezó así, lector, la noche del tránsito a la democracia. Una noche en la que todos los gatos eran pardos. Una noche mágica y milagrosa en la que se lavaban biografías como si fueran calzoncillos. En la que al grito escolar de "maricón el último" los fascistas se apresuraban a disfrazarse de demócratas y donde el más tonto hacía relojes. Una noche en la que todos los gatos eran pardos y todos los gatos gatopardos imitadores del príncipe siciliano que ante la revolución burguesa supo entender que era preciso que todo cambiara para que todo siguiera igual.
Esa famosa noche del tránsito a la democracia ha tenido como finalidad fundamental la de implantar un nuevo modelo de acumulación que recompusiera la tasa de ganancia del Capital mediante una doble operación simultánea: la reestructuración de la economía (paro, cierre de empresas no rentables, etc) y la domesticación y control de las clases dominadas, sobre todo de la obrera. No hay forma de entender nada, lector, de lo que ha pasado y está pasando en nuestra tierra si no se da uno cuenta de que todo este follón se ha montado para conseguir una finalidad económica y que los cambios políticos se han hecho para conseguir aquella y porque aquella los exigía como previos.
Había que cambiarlo todo para que todo siguiera igual. Había que cambiar la cáscara, la política, para que siguiera igual (mejor) el dominio del bloque de clases dominante.
El bloque de clases dominante se dedicó a hacer volar el sistema de dominación franquista. Naturalmente tenía que ser una voladura "controlada". Con unos límites y unas condiciones".
Para ilustrar aquí muy concretamente ese proceso en el Sur de Euskal Herria, para mostrar cómo en la "Nueva España democrática de Juan Carlos I" los antiguos caciques franquistas vascos (como todos los demás caciques franquistas) ni se crearon ni se destruyeron, para mostrar cómo sólo se disfrazaron, la RED VASCA ROJA ha escogido reproducir un artículo de Xabier DE ANTOÑANA (Catedrático de Lengua y Literatura Francesa, Parlamentario Foral navarro en la legislatura 1979-1982 y Concejal de Biana en las dos legislaturas de 1983-87 y 1987-91, veterano luchador antifranquista y notorio escritor y publicista de Herri Batasuna). El artículo titulado El retoño, publicado en EGIN el 25 de abril de 1985 y reproducido luego en el ANUARIO de EGIN Euskadi 1985 páginas 96 y 97.
Hasta el último resuello retumbará en los insondables laberintos de mi ser, como un clamor, una llamarada, la pregunta, profunda, inesperada, un fogonazo en el aire, de ese luchador imperturbable, cerebral, temido por el enemigo hasta los lindes de la aniquilación, llamado Iñaki Aldekoa en pleno Parlamento Foral, allá por 1979, dirigida a ese señor que se llama Jaime Ignacio del Burgo: "¿Que se siente siendo hijo de un terrorista?". Y la fogata de la pregunta hace de la Cámara una brasa de sinceridad. Y la conciencia popular revienta y aletea de alegría, gorriones al alba, y de miedo y de asombro ante tal arranque de hombría.
Son tantas y tantas las ocasiones en que a uno le llega la ola en plena marea de aquella frase, aquel mazazo, aquel grito de honradez, de rumor desnudo, caliente, dormido en los pergaminos de la memoria, que sería imposible contarlas. Tantas como uno siente ganas de destruir la mentira, de desmoronar el castillo de arena de esta sociedad carcomida por sus propias termitas del fraude, del engaño, cuyos cimientos se resquebrajan por momentos, están ya resquebrajados, un navío a la deriva, que se escora más y más cada nuevo amanecer.
Resuena como un tambor, es el eco de un grito de guerra en la cueva parlamentaria. Fue un chispazo, un calambre, un fogonazo en medio de la frase, un martillazo sobre el yunque con el honrado fin de purificar, moldear el hierro roñoso, recamado de herrumbre, de la democracia degenerada. Fue un irrintzi en medio de la noche para comunicarnos, para cantar que aún estábamos a tiempo de remediar, de salvar la más pura forma de gobierno popular inventada hasta el día de hoy, el gobierno del pueblo.
Y escuece como un tizón el pensar si aquella pregunta, blanca pura nieve, transparente como el cristal, un bisturí rajando las telas de nuestras conciencias amodorradas, drogadas durante 40 años, traía un mensaje de pureza, de honradez política o era simplemente una "boutade".
A uno le escuece, es una llaga, carne viva, enrojecida, el pensar en las decenas, cientos, millares de casos terroríficos, alucinantes, tétricos, que te han contado, narrado, descrito con pelos y señales, datos y fechas, nombres y apellidos, apodos y motes de condenados a muerte, asesinados en las cunetas durante las dos semanas segundas de julio de 1936 y todo el mes de agosto por estos campos de Dios, en los caminos del triángulo Torres del Río-Bargota-Biana, y por la Ribera de Navarra y la Rioja, una de las regiones más maltratadas, más torturadas, más condenadas.
Duele el sólo imaginar que todo aquello pudiera ocurrir, que pudiera ser verdad. Duele el pensar que hubo gentes capaces de arrojar vivo al horno de cal a un tal Fermín Merino Arandia " El Marista" de mote, natural y vecino de Biana, aquí, en Nafarroa. Sangra el imaginar que a su esposa, la famosa "Niko", socialista, madre de cuatro hijos pequeños, la fueran a buscar a casa cuatro asesinos y, sin reparos a que en ese momento fatídico le estaba dando de mamar al roró, una chiquilla de meses, le arrancan del pecho a la criatura y se llevan a la madre al pelotón de ejecución.
Sangra la mente, el corazón se hace un chorro de hielo, un glaciar, cuando uno escucha que a otro infeliz se lo llevan arrastrando del cuello con una soga y muere acribillado a balazos. Alucinantes descripciones, con testigos en la mano, del padre que es asesinado en Torrecilla en Cameros (Rioja), y no se conforman con eso semejantes malvados terroristas, sino que sus tres hijos también son llevados al paredón, por qué...por nada, porque no piensan como ellos. O el otro que denuncia al vecino porque le debe unos cientos de duros, y lo ejecutan por zurdo, por socialista, por comunista, por separatista, figura así en el atestado popular, pero no dice que lo fusilan porque el denunciante le debe esos cientos de duros. el cual ha comulgado por la mañana y se va a la guerra en el nombre de Dios.
A uno se le hace un nudo en la garganta cuando le cuentan, testigos firmes, que dan fe, que fulano de tal, uno más entre tantos, capitán de rebeldes al Gobierno legalmente constituído, alto y bien plantado, buen mozo, chulo de por sí, viene a Biana con sospechosa frecuencia y ofrece armas al vecindario para que vaya a la guerra a matar rojo-separatistas, socialistas, masones y comunistas.
Nafarroa entera sabe qué terrorista mató al vecino de Echauri. Nafarroa entera sabe qué pistolero mató al pamplonica que estaba en el balcón y el señorito aquél, cuando le susurran al oído que el hombre del balcón era de izquierdas, saca la pistola y le pega un tiro desde la calle.
Muchas más cosas sabemos, que nos han contado los familiares, los amigos, los convecinos. Las contaremos poco a poco, siempre que algún mequetrefe, amparado por la sombra del árbol vencedor, salga hablando contra Herri Batasuna, contra el mundo abertzale, contra el Aberri-Eguna. Diré, contaré, explicaré mis fuentes con pelos y señales, a ver si esos fisgones se callan de una vez, por su poca vergüenza. Vergüenza ajena le producen a uno tales trepadores. ¿Os ha picado el contundente triunfo de HB en Iruñea? Lo siento por vosotros,pero el pueblo en general se alegra.